Hola!
Pues aquí estamos otra vez ¡y con portátil nuevo! (esto es un hito histórico en la historia de la piña... cosas aprendidas: no beber líquidos pegajosos cerca de teclados susceptibles).
La verdad que los reyes de churri se han portado, aunque él no haya desempaquetado aún su gopro (que yo creo que no tiene muy claro lo que es. Dicho sea de paso, la de las tecnologías soy yo... y bebé M, que ya apunta maneras; no hay sino que verlo intentando agrandar los dibujos del libro de cuentos o la fotografía del marco de toda la vida...)
 De resto, se nos va el tiempo entre lavadoras y secadoras, que ni que tuviéramos una tintorería, en sacar un poco al pobre bola de pelos y en intentar que no parezca que en la casa vive una familia de demonios de tasmania o de aspiradoras redondas locas.

Y ahora preparándonos para las rebajas... para las de M, que a mí parece que no me da tiempo de ponerme la ropa que tengo, o que siempre voy con la misma, no sé. Aparte de que comprarle sus conjuntos molones es más divertido que pelearme con las tallas de las distintas tiendas... bueno, con las tallas, las doñas, las colas... qué pereza. Si no fuera por qué, me lo compraba todo en internet, como los americanos. El porqué en realidad es que no me traen las cosas a casa y hacer la cola en la oficina de correos también me da pereza.

Pues eso, que entre pereza y pereza, me echo una serie, un chocolate, una manta por encima y escribo un poquito el blog, más que nada para que sepáis que no me olvido de vosotros... y para no ver las noticias, que son muy feas.

Besis invernales (que vuelvan ya el sol y el calor).
Geisha.

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