Odio las nuevas tecnologías cuando no hacen lo que yo quiero!!!!
Bueno, voy a estudiar la forma de perder el nuevo carnet "misteriosamente" para poder hacerme uno nuevo...
Besis.
Geisha.
Tengo 2 móviles, 3 cuentas de correo, 4 juegos de llaves en el bolso y 5 minutos para contarte un montón de cosas.
Bueno, con mis uñas pintadas a lo "Jackson Pollock" (culpa de que mi quitaesmalte es una porquería, de que me entretengo rascándome la pintura y de que anoche fue toda una noche!), el pelo a lo Marge Simpson (no time to shower yet) y un pareo que no sabía que tenía... mmm, vale, mmm, creo que es la funda del sofá... pues tengo que decir 2 cosas importantes:
1. lo que importa es querer y ser querido (no importa a quién, cuándo, cuánto, ni dónde; pero sentir al menos por una vez ese cosquilleo que te da cuando te acuerdas de esa persona, de la última vez que estuviste con ella, cuando la ves y le envías un mensaje en una sonrisa, aunque luego todo acabe como el Rosario de la Aurora, con crucifixión y aaaaaaaaaaayyyyyyyy incluídos)
2. lo que importa es lo que te importe a tí, no a mi ni a nadie, puede que a veces se nos olvide esto y estemos intentando agradar a todo el mundo. IM-POSIBLE, aposible, desposible, unpossible... te lo diga como te lo diga, siempre habrá úrsulas en el mundo que no nos dejen agitar la cola sirenil ni mucho menos cantar, ondevaparar!
3. lo que importa es que tú me importas, independientemente de que haga poco o mucho que te conozco, de que te llame una vez en un millón de años, de que sea un desastre para las fechas y para la puntualidad, de que nos veamos poco o fugazmente... Siempre hay algún minuto de algún día en el que me acuerdo de tí, de las cosas buenas que has traído a mi vida, porque tú también me haces sentir importante.
Bueno, al final han sido 3 cosas, pero ya sabes que soy una mentirosa empedernida.
Este es mi mensaje en una sonrisa para tí, para todos los que formáis parte del 587, o de los 26, o de los 171, o de los 254, o si eres uno de esos que sólo pasan y miran.
Besis.
Geisha.
El otro día hice un descubrimiento terrible...
algo que me cuesta reconocer incluso sabiendo que el anonimato cibernético me proteje...
no puedo, lo siento...
En fin, me sacrificare por el bien común...yo...yo...
YO TENGO UN JUANETE!!!
AAAAAAHHHHH!!!!!! Qué hago yo con ese pobre dedico que se tuerce ligeramente hacia dentro?
Qué hago yo con todas mis esclavitas de playa?
Habrá algún ejercicio para corregir esto? (nota mental: estirar los deditos de los pies al máximo no funciona, repito, no funciona y deja agujetas...snif)
Cómo no me he dado cuenta antes?
Lo que más rabia me da es que llevo 5 años con calzado plano, cremitas podológicas para las durezas y asperezas, durmiendo con mis calcetinitos... y todo para qué?
Para sufrir en silencio, no como los de las florecillas en el culete, que a todo el mundo le cuentan que las tienen/han tenido y que tal/cual crema les ha ido genial. Nosotras sí que sufrimos en silencio, escondiendo nuestros piececitos de la vista pública (digo nosotras porque desconozco si hay algún hombre heterosexual con juanetes...)
Pues he decidido que ya que me tiene que salir un juanete, que me salga con motivo, así que...
¡Adiós calzado deportivo, hola taconazos de muerte (eso sí, con su tirita ancha, que me ha dicho la chica de la tienda, para que disimule)!
PD: lo siento espalda, pero alguien tiene que sacrificarse, y puesto que el corcho de vino que me dijo la abuela que me pusiera entre el gordito y el flaquito no está funcionando...
PD: Mamá, te odio por dejarme la peor parte de la genética familiar, entre esto, las cartucheras y los tobillos rectos me estás dando el día!
Besis.
Geisha.
Estimados señores del milcuatro:
Ruego dejen de llamarme a cada minuto del día. Estoy cansada (LaPanto diría "de los Rivera") de dar excusas. Le adjunto lista de las mismas:
- telepirsa dígameeeeeiii ("estaría interesado en blablabla...")
- lo siento pero estoy en un duelo ("mi más sentido pésame... ¿cuándo le viene bien que le llamemos?")
- soy la de la limpieza, la titular de la cuenta se dejó el móvil ("aaahhh, pues era para comentarle que si se pasa a nuestra compañía...")
- estoy conduciendo, estoy en el trabajo, mi madre no está ("era para comentarle que si se pasa a nuestra compañía..." seguido de "¿cuándo le viene bien que le llamemos?")
- mmmm, este teléfono no es mío, me lo acabo de encontrar en el cine y pensé que era el dueño ("bien por usted! pues ahora podría cambiarlo a nuestra compañía porque blablabla...")
- mmm, estoy haciendo el amor con mi marido (ahhh, ¿cuándo le viene bien que le llamemos?")
Y de las indirectas a las directísimas:
- no estoy interesada, no me llame, ¿dónde ha conseguido este número?, ¿sabe que infringe la ley de protección de datos?, ¿están grabando esta llamada?, pues quiero que quede constancia de que NO QUIERO QUE ME LLAMEN MÁS, NO VOY A CAMBIAR DE COMPAÑÍA, SUS TARIFAS SON KK Y USTEDES SON MUUUUUUY PESADOS.....
- O directamente le doy a la tecla de colgar
Obviamente todas estas declaraciones de intenciones empresariales ("somos líderes del mercado, bla, bla, mejores ofertas, blablabla, mejor cobertura, blablísimo, ...") han ido seguidas por mi parte de: TUTU TUTU TUTU...
Pero no las pillan oiga!
Así que señoresdelmilcuatro, ni sus tarifas, ni sus coberturas, ni sus ofertas son mejores, ni sus empleados de nacionalidad variopinta tienen idea de la geografía española cuando se les pregunta cualquier duda de franjas horarias de tarificación, facturas, distribuidores, etc, ni yo tengo ganas de inventar más mentiras para no parecer la borde en la que me convierto cuando ustedes me llaman.
Hace muuuuchos años fui de su compañía y me fallaron como cliente, así que no, no voy a volver.
Atentamente,
Usuaria Borde número 4850975975998
(tecla de colgar)
TUTU TUTU TUTU TUTU TUTU TUTU TUTU TUTU
- Aún recuerdo el primer día que caminé. Recuerdo mirar hacia abajo, verme las piernecillas regordetas con aquellos zapatos rojos herencia de mi hermana y trastabillear hasta mi madre. Bueno, en realidad el trastabilleo duró 3 pasos; lo siguiente fue darme con la barbilla en la mesita de la tele y de ahí ir corriendo al ambulatorio a que me dieran dos puntos en la barbilla. También recuerdo el calor de los pechos de mi madre acunándome para que dejara de llorar. Esa blandura que me envolvía cuando me abrazaba. Y ya está, ya no tengo más recuerdos buenos. Lo demás es una copia de un día que empezó hace años.