Las Señoras se maquillan, se ponen los abalorios, las vírgenes, las pulseras y los anillacos para salir de casa. Se pintan la boca, los cachetes, los ojos y hasta las cejas. Hay que resaltar que ellas no tienen labios, ellas tienen una boooca así de grande, como la de la rana del cuento). Los pómulos son un espacio comprendido entre la nariz y la oreja en modo horizontal, y entre los ojos y el mentón en modo vertical, y los ojos se los impregnan de lápiz de ojos desde la conjuntiva al párpado móvil, al inmóvil, al semimóvil, y hasta el infinito y más allá.

Las señoras llevan muchas cosas en el bolso. Más o menos, un universo paralelo... o varios: por si el sol, por si la lluvia, por si el viento, por si los mocos, por si las lágrimas, por si un accidente, por si el médico, por si un chico guapo, por si una amiga, por si el cepillo de la iglesia, por si el aparcamiento, por si está sucio, por si me dan dos,... Y también llevan muchas cosas en la cartera: semillas, monedas viejas, estampitas, fotos, documentación, cartilla del médico, dni del difunto marido, papeles con números de teléfonos apuntados de gente que no recuerdan pero que no se tiran, por si acaso, cuentas olvidadas, cuentas de collares, un pendiente solitario, un almanaque de hace algunos años (¿"no tienes un almanaque de este año? Ya no los hacen... claro, la crisis").

Las señoras son las guardianas de las historias. Las suyas y las ajenas. Saben quién. Saben dónde. Saben cuándo. Saben cómo. También saben cómo completar donde faltan datos. Esto lo saben  porque han vivido mucho, han visto mucho y han oido mucho y entonces ya saben como van todas las historias aunque no tengan las respuestas a todas las preguntas.

En la vida de todos hay una señora, y aunque no las veas, ellas sí te ven y están pendientes de tí.
Son como los ángeles.
¿O como los demonios?

Besis de señora que escribe. 
Geisha.
Aquí una madre moderna, ecléctica, bifásica y semineurótica se pregunta: ¿qué es lo in y qué es lo out en moda de mami preescolar? Porque una intenta ir lo menos grunge posible, teniendo en cuenta el agujero de gusano espacio-tiempo en el que vivimos (que una mira el reloj y son las 7 y cuando lo vuelve a mirar - 5 segundos más tarde- y son las 9.15) y sin perder el concepto de entropía de vista (el desorden, el caos y esas cosas... o dicho de otro modo... la leche, los mocos y la tendencia de que todo lo que ensucie acabe en la ropa de uno más que en el suelo, pañuelos u otros enseres varios que nos den igual en el momento de llevar al nene al cole)... lo dicho, una intenta tener una cierta dignidad mamil, sobre todo para que cuando el nene crezca y hable y la ponga a una en evidencia, no sea para decir "mami, me da vergüenza cómo vas vestida".

Y es que una llega al cole a las 9.30 de la mañana... vaaaale, a las 9:40 las más de las veces... que no es una hora muy intempestiva que digamos... y, a pesar de que una se levante a las 7.30, las 7, e incluso las 6.30... ¡no hay manera, oiga! Siempre hay que elegir entre desayunar o ducharse, entre peinarse o vestirse, entre pijama o chándal... y después llegamos a toda velocidad a la guarde y allí están las "mamis-cuquis" (que seguro que son una especie endémica de los coles) maquilladas, peinadas y planchadas... qué hacen? ¿Se acuestan en un sarcófago a modo faraón?

Y mira que lo intento... dejar la ropa preparada, ducharse por la noche (lavarse el pelo, no... que en vez de yo misma parecería Bitelchús)... y nada, que no lo consigo.

Menos mal que viene el buen tiempo y esto se arregla con unas sandalitas, un vestidito y una coletita estilo Riviera Francesa... porque me parece a mí que la Ditta Von Teese se me queda en Courtney Love...

Besis de entretiempo.
Geisha.