Por si los cólicos, las cacas, los dientes (los colmillos duelen más), la dermatitis del pañal, la cuota de la guardería, o infinidad de pistas que te vas encontrando por la casa no te sirven todavía para creerte que ya eres mamá (o papá), te voy a dar la lista definitiva que aclarará tu mente nublada por la pasta al agua y el "rinomé":

1. Vas a descargarte unos capitulitos de la serie que te gusta (para tenerlos en el ordenador y verlos en secciones de 15 minutos, básicamente) y de pronto ves que la página oferta las dos primeras temporadas completas de "la patrulla canina". ¿Qué haces? Obvio, descargar a la "po patrol" que son ¡dos temporadas completas! (y no hay megas pa' tanta gente)

2. Si el súper diera cupones o algo por afluencia, a tí te salían las compras gratis porque visitas más el supermercado que cualquier otra tienda en tu vida... y ya es decir. (¿Qué les pasa a las verduras, yogures, agua, pañales y toallitas que duran un microsegundo? ¿Hay un monstruo en casa o qué?... Mmm, bueno, según cómo se vea)

3. Ya no recuerdas cómo era la vida pre-pequeñajo, ¿qué hacías con tanto tiempo? Aburrirte, seguro.

4. Si vas a un centro comercial y entras a más tiendas de peques que de mayores, eres un papá (o mamá)... y seguramente uno del tipo consumista... o por lo menos servidora... que ya es conocida por todas las dependientas en cuestión... y el menudo más... pero él por razones distintas... del tipo revolucionario.

5. Las quedadas tienen que ser a horas aptas para el horario infantil, y en lugares aptos para los infantes. De lo contrario corres el riesgo de: a) que el peque la monte y no veas a las amistades más que para el 'hola' y el 'adiós' pertinente, o b) que te bebas la botella de vino como si no hubiera un mañana... sólo que sí lo hay... y en ese mañana hay un niño que ha pasado una noche PER-FEC-TA.

6. Si estás con la teta, no podrás vivir sin los complementos vitamínicos de la lactancia. El que hace los gestagynes y esas cosas sabe lo que se trae entre manos y les mete anfetas o algo, porque el día que no te las tomas te vas cayendo por los rincones. Modo zombie ON, pero sin comer cerebros ... bueno depende... a veces te dan ganas de arrancarle la cabeza a más de uno.

7.  Existe una inversión de valores en cuanto al aspecto físico: 
Niño mal vestido o sucio + madre bien vestida = mala madre
Niño bien vestido + madre sucia o mal vestida = pobre madre
Los dos bien vestidos = nadie presta atención (o se la lleva toda el chiquillo)
Los dos mal vestidos, sucios pero partidos de risa = se lo están pasando bien (espero que crean eso...)

Independientemente de todo, es en ese segundo en que tu peque te mira y ve a la persona más grande, más guay, más guapa, más lista, más divertida, que más quiere... Y tú ves a la que más quieres, es entonces cuando se te alinea todo y dices, piensas, sientes ESTO ES LO MEJOR DE MI VIDA (y sobre todo tengo que aprovecharlo, porque cuando llegue a la adolescencia terremótica seguro que lo querré colgar de una pierna a lo Maikelyakson y amenazarle con quitarle la "plei" o el patinete volador o lo que toque en la época).

Así que felicidades papis y mamis y a aprovechar, porque pronto no nos dejarán vestirlos de elfos ni demás mariconadas y el tiempo a los papis se nos pasa en un pispás (los bebés son los que tienen la clave de la física del espacio-tiempo y los agujeros de gusano y esas cosas, si no cómo se explica que los bebés chiquititos sean estas personitas independientes en cero coma...)
Besis navideños para todos 
y mis mejores deseos para el próximo año. 

Y mi galgo no ha caído lejos del árbol (ejem, se me mezclan las ideas)...
Me explico...
Tarde lluviosa en casa de unos amigos, los cuales tienen dos niñas de 4 y 6 años, unas señoritas ya... Entonces llega Hulk (2 años recién estrenados) a tocarlo todo, que en esta casa no están acostumbrados a convivir con el niño que hace el control de calidad de las medidas de seguridad de toda casa que se precie... Estoy por ofrecerlo a aseguradoras y demás... Total, que aquí M el increíble en un momentito cambió de canal, encendió y apagó WiFi, play, aparato de música, tablet, hizo una llamada internacional y decidió que la mesa del ordenador no estaba de acuerdo con el feng shui de la habitación, y por tanto la cambió de sitio... Obviamente.
Una vez establecidos los parámetros, esto es: quitar todo lo quitable de la altura del peque y anunciarle la existencia del rincón aunque estuviéramos fuera de casa, nos sentamos (no, aún no nos habíamos sentado) y encomendamos al peque masculino con las mayores femeninas (he de decir que las niñas suelen tener un elevado sentido de la maternidad y el modo muñeco ON también)... Y allí estuvieron un rato... Cinco minutos. Las grandes se cansaron de estar en su cuarto y se vinieron a la sala, dos metros de distancia, tres a lo sumo... Cuando llegaron yo salí disparada en busca de mi vástago, mientras oía del salón lo madre-exagerada que soy... Claro, claro. Por eso cuando llegué al salón con un niño mojado de arriba a abajo, al que me había encontrado metido en la bañera, con el tapón puesto y duchándose vestido, no dijeron ni pío. Que yo conozco a mi genteee, y si compartimos ADN más. Que yo también hice de las mías en casa ajena... Digamos que subirse al lavabo a mirarse al espejo me pareció algo súper necesario... Y digamos que acabé estrellada en el suelo del baño rodeada de trozos de lavabo... Pero idemne, eso sí. Por lo menos antes de acompañar a mi madre y su ya no amiga (esto me lo invento, pero en realidad nunca más la vi) a la tienda de sanitarios...
En fin, lo dicho, que de tal palo, tal astilla.

Besis de tos y mocos de parte del equipo M.
Geisha.

Y aquí me tienes,
llorando la lluvia,
soplando el viento,
haciendo polvo de todo lo sólido
y haciendo nube del árbol caído.

Y aquí me tienes,
recordando lo pasado
y lo que no pasó,
imaginando un futuro
que no sé si vendrá o no,
dando marcha atrás a la cinta que es mi mente,
y volviendo a reproducir momentos
imaginarios y reales,
ya no los diferencio.

Y aquí me tienes,
haciendo un hueco en el sofá,
y otro en la cama,
y otro en mi cabeza,
y otro en mi corazón.
...Y por esto es por lo que la gente no hace obras.

Ah, ,que no he dicho el porqué... buenas tardes, yo aquí, haciendo tiempo a que llegue el pintor y termine sus labores... ¿que cuánto tiempo? No sé, no hemos concretado... pero este milenio, espero...

Y es que he tenido la feliz idea de pintar un par de habitaciones... las más estropeadillas, para qué nos vamos a meter en berenjenales... ¡ERROR! 
Estos menesteres siempre van a ser berenjenaleros... que si quita cuadros, que si cambia cosas de sitio, que si vas a dormir en el salón un par de días para que no inhales los vapores (a estas alturas con el control de calidad de los tóxicos... ¡que yo soy de los 80! ¡que inhalábamos pegamento prit y masticábamos gomas milán!), que quien dice el salón, dice la cocina, al lado de la camita del perro, con tu agüíta y todo... que si lo que parecía beige k107 en la carta de colores es rosa chicle 0,20 eur en tu pared, que si el niño ha salido pintor y todo lo quiere tocar, que si no sabías que en tan poco espacio cabía tanta mie... (de la atmosférica y de la tuya también), que hay más vida erótica detrás del aparador que delante (menuda juerga llevan las pelusas y el polvo), que si deme los euros para la pintura, que si deme los euros para el pintor... ¡yo que soy, elbancodespaña!

Así que ahora mismo estoy en una esquinita de la mesa, en el salón comedor campo de batalla, rodeada de cartones, bolsas, lámparas, cables y estanterías (¿y ahora quién coloca todo esto?) esperando a que vuelva el Señor Casco (rebautizado por el peque de la house) con sus pinturas y sus artilugios... menos mal que no hay que arreglar la fontanería ni similar.

Besis de "pintar, pintar, pintar sin parar..."
Geisha. 
Montar muebles del Iquehay me relaja... bueno comprarlos a lo mejor me relaja más, pero montarlos me da una sensación de "por el poder de greyskol, yo puedo con todo, llaves allen a mí" que me pone las pilas para todo el día (o días, porque luego soy de las que se para delante del mueble schrogsin* a admirar mi obra... todas las veces que paso delante... y qué bien "m'aquedao").
Maquillarme no me relaja nada... sobre todo porque es una actividad que hago en los microsegundos de tiempo que transcurren entre las plantas 2ª y baja de mi casa, o entre la distancia entre la puerta de casa y la puerta del coche... o lo que tarda el semáforo en ponerse en verde... que quien dice verde, dice ámbar... que hay prisa... Eso explica por qué llevo el colorete estilo años ochenta, o pegotes de rímel en el párpado... o por qué el lápiz de ojos no se queda en su sitio... pero bueno, nada que un golpe de toallita no arregle (superfan de las toallitas de bebés, pero para todo eh?)
Criticar a la gente me relaja momentáneamente; luego me da remordimiento por ser mala persona o por decirle a la persona equivocada un comentario erróneo que puede ser malinterpretado... así que, nota mental, mejor ser buena persona siempre... menos con las señoras... juro que un día hago un blog sólo de señoras: señoras que te dan con el bolso a modo de "hazme sitio que tengo que pasar", señoras que tienen ceguera parcial para las colas, señoras que se creen que todas las dependientas de una tienda están ahí para atenderlas como si fuesen la yuliarrobers en pritigüoman, pero a grito de "miraperdona"... independientemente de que la dependienta en cuestión ya esté ocupada (por ejemplo atendiéndome a mí); señoras que te cantan las cuarenta cuando las reprendes diciéndoles que la "chica" me está atendiendo a mí y que espere su turno... (cantar= gritar/hablar muuuuy alto, las cuarenta empiezan con "miraellaquesehacreidoniquefueralarreinadesaba", seguido del enésimo "miraperdona")...
Escribir el blog me relaja, y es como los muebles del Iquehay... una vez que lo monto, no puedo dejar de mirarlo... espero que a tí te pase lo mismo.
Besis con nombre sueco.
Geisha.

*saludos a Schrogsin, gracias por el préstamo nominativo a interés cero ;)
 
Mañanas que huelen a una mezcla de humedad, rocío y hierba seca. 
Vestidos de tirantes, zapatos de pies al aire, rebecas para después.
Zumos con las amigas, tardes tardías de playa vespertina con un libro y una toalla mojada.
Menos tráfico. Mucho menos tráfico.
El olor del protector solar y de la gente recién duchada después de volver de un baño en el mar.
El periódico ensalitrado, la revista ensalitrada, el pelo ensalitrado, la boca ensalitrada...mmm sabor a sal marina.
Arena en mis zapatos. Arena en mi bolso. Arena en mi cabeza.
Ensaladas de frutas mezcladas con pecados de cerveza y fritanga.
Sueños de verano y calor estival aderezados con una orgía de fiesta y diversión y sazonados de buenas energías y sonrisas de dientes blanqueados por algún peróxido impronunciable.
Siestas interminables de 15 minutos. Noches ultracortas de 8 horas y amores para toda la vida que durarán... lo que dure el verano.
Silencio relajante en una playa llena de gente gritando. Fiestas memorables montadas con 4 gatos excepcionales.
Tacones andamiados, chancletas a ras de suelo, pies descalzos y uñas pintadas a flúor vivo.
Y piel, mucha piel. Piel blanca, piel morena, carnes prietas y carnes blandas. Pellejo y pulpa exhibidos sin pudor, su ardor expuesto al calor de la temperatura... y de las miradas.
Pasión, presión, olor, color, sabor, silencio, ruido, sueños, ideas y todo el tiempo del mundo.
 
 It smells like Summer is already here, 
and I am so ready for it!

Besis de amor de verano. 
Geisha.
Ayer fui a votar. 
Ayer fui a votar, y no sólo por un deber cívico o un derecho constitucional. Ayer fui a votar por un deber genérico: el de hacer algo que muchas mujeres en el mundo no pueden; el de honrar a aquellas mujeres que mueren por querer aprender a leer; el de honorar a todas aquellas que sufrieron física, psicológica y socialmente por pedir un derecho que hoy menoscabamos con frases tan estúpidas como "a mí no me va la política". 
Ayer fui a votar por ellas; fui por mí, y también fui por mi pequeño M, porque no crezca en un entorno, sociedad, mundo en el que pasar de las cosas es una forma de solución. Porque cuando vaya al cole y vea cómo alguien acosa a otro niño, no pase del tema (otra frase estúpida de los padres, madres y demás habitantes de esta sociedad insulsa "mientras no me toque a mí"); porque cuando a alguien se le caigan los libros en la Uni, o la bolsa de la compra en la calle, no pase al lado indiferente, sino que sea de los que ofrecen las manos para ayudar.
Y ayer fui a votar porque quería que las cosas cambiaran ya, porque a pesar de que "no me va la política", "ni me ha tocado a mí" ya estoy un poco-bastante-muy harta de ver que los niños de una familia humilde tengan que dormir en un albergue/casa de familiares/calle, mientras otros se compran la undécima casa y renuevan la duodécima; de que ésta sea la generación de los niños desnutridos (con padres con carrera, eso sí), de ojos tristes y hambrientos, mientras el personaje de turno (político o eclesiástico) tiene la barriga redonda y el bigote sucio de gula (eso sí, para la foto "todos a una"); de que en la guardería nos pidan que llevemos juguetes, porque no habrá Reyes para todos los niños, mientras en la calle los coches de lujo son el día a día.  Ayer fui a votar, no por los desahucios, ni la corrupción, ni los imputados, ni los papeles destruidos, ni las manos largas, ni las tarjetas black, ni los vuelos en primera, ni las putas de Madrid, ni la coca de Ibiza, ni el "usted sabe quién soy yo", ni el enchufismo, ni las estrellas michelín made in la basura del súper, ni la sanidad insana, ni los bancos usureros, ni los impuestos de cultura, ni todas esas cosas feas con las que nos bombardean tanto cada día que ya ni nos van ni nos vienen; ayer fui a votar por los niños, porque ellos no pueden votar y exigir su casa, su comida, su médico, sus estudios , sus ahorros...
Yo ayer fui a votar, y la verdad es que esperaba un cambio mayor, más drástico... pero después de pensarlo un rato, he llegado a la conclusión de que la culpa es mía por no haber ido a votar antes.
Espero que aún estemos a tiempo.
Besis de campaña postelectoral.
Geisha.
Las Señoras se maquillan, se ponen los abalorios, las vírgenes, las pulseras y los anillacos para salir de casa. Se pintan la boca, los cachetes, los ojos y hasta las cejas. Hay que resaltar que ellas no tienen labios, ellas tienen una boooca así de grande, como la de la rana del cuento). Los pómulos son un espacio comprendido entre la nariz y la oreja en modo horizontal, y entre los ojos y el mentón en modo vertical, y los ojos se los impregnan de lápiz de ojos desde la conjuntiva al párpado móvil, al inmóvil, al semimóvil, y hasta el infinito y más allá.

Las señoras llevan muchas cosas en el bolso. Más o menos, un universo paralelo... o varios: por si el sol, por si la lluvia, por si el viento, por si los mocos, por si las lágrimas, por si un accidente, por si el médico, por si un chico guapo, por si una amiga, por si el cepillo de la iglesia, por si el aparcamiento, por si está sucio, por si me dan dos,... Y también llevan muchas cosas en la cartera: semillas, monedas viejas, estampitas, fotos, documentación, cartilla del médico, dni del difunto marido, papeles con números de teléfonos apuntados de gente que no recuerdan pero que no se tiran, por si acaso, cuentas olvidadas, cuentas de collares, un pendiente solitario, un almanaque de hace algunos años (¿"no tienes un almanaque de este año? Ya no los hacen... claro, la crisis").

Las señoras son las guardianas de las historias. Las suyas y las ajenas. Saben quién. Saben dónde. Saben cuándo. Saben cómo. También saben cómo completar donde faltan datos. Esto lo saben  porque han vivido mucho, han visto mucho y han oido mucho y entonces ya saben como van todas las historias aunque no tengan las respuestas a todas las preguntas.

En la vida de todos hay una señora, y aunque no las veas, ellas sí te ven y están pendientes de tí.
Son como los ángeles.
¿O como los demonios?

Besis de señora que escribe. 
Geisha.
Aquí una madre moderna, ecléctica, bifásica y semineurótica se pregunta: ¿qué es lo in y qué es lo out en moda de mami preescolar? Porque una intenta ir lo menos grunge posible, teniendo en cuenta el agujero de gusano espacio-tiempo en el que vivimos (que una mira el reloj y son las 7 y cuando lo vuelve a mirar - 5 segundos más tarde- y son las 9.15) y sin perder el concepto de entropía de vista (el desorden, el caos y esas cosas... o dicho de otro modo... la leche, los mocos y la tendencia de que todo lo que ensucie acabe en la ropa de uno más que en el suelo, pañuelos u otros enseres varios que nos den igual en el momento de llevar al nene al cole)... lo dicho, una intenta tener una cierta dignidad mamil, sobre todo para que cuando el nene crezca y hable y la ponga a una en evidencia, no sea para decir "mami, me da vergüenza cómo vas vestida".

Y es que una llega al cole a las 9.30 de la mañana... vaaaale, a las 9:40 las más de las veces... que no es una hora muy intempestiva que digamos... y, a pesar de que una se levante a las 7.30, las 7, e incluso las 6.30... ¡no hay manera, oiga! Siempre hay que elegir entre desayunar o ducharse, entre peinarse o vestirse, entre pijama o chándal... y después llegamos a toda velocidad a la guarde y allí están las "mamis-cuquis" (que seguro que son una especie endémica de los coles) maquilladas, peinadas y planchadas... qué hacen? ¿Se acuestan en un sarcófago a modo faraón?

Y mira que lo intento... dejar la ropa preparada, ducharse por la noche (lavarse el pelo, no... que en vez de yo misma parecería Bitelchús)... y nada, que no lo consigo.

Menos mal que viene el buen tiempo y esto se arregla con unas sandalitas, un vestidito y una coletita estilo Riviera Francesa... porque me parece a mí que la Ditta Von Teese se me queda en Courtney Love...

Besis de entretiempo.
Geisha.
Sí, esto de tener porta nuevo se nota... ¡cómo echaba de menos escribir así, del tirón!

Bueno, como estamos en época de pandemia de "sales", aquí va mi top ten con descuento:

1. Por qué lo llaman "rebajas" cuando quieren decir "saldos". Y es que se nota que baja la calidad del producto, que lo ponen más feo, o que ni se molestan en plancharlo... es que así no hay quien compre ni por los ojos!

2. Lo de nueva temporada siempre es más chulo. Será también por que ya estamos hartos de los grises y las lanas, y porque la iluminación es más bonita y da como más ilusión...

3. La pobre dobladora de ropa te da pena... pero después de doblar la tercera camisa, tú también la pones en el montón que sea y te vas...

4. Que alguien más se sume a la teoría de que aprovechan para sacar todo lo viejo que tienen por esos almacenes...¡mira que hay cosas feas! Me niego a creer que esas horteradas nos parecían de los más in cuando estaban de temporada.

5. La predisposición a gastar es inversamente proporcional a la cantidad de género encontrado (y viceversa... no hay como estar a dos velas para ver todo lo bueno, bonito y requetecaro).

6. Todas las dependientas de todas las tiendas tienen "el mismo, en otro color, y les ha salido buenísimo, y les encanta, y a tí también te va a encantar y blablablá".

7. Cada vez hay más señoras que compran en las tiendas de jovenzuelas. Vale que se hayan quedado con el "promoda", con el "encuentrolamoda" y con parte del "sari"... pero el "hacheyeme" is mine, el "mengo" is mine too y las tiendas de kinkis también son mine, porque a veces encuentras cosas chulas. Me niego a creer que en realidad seamos las mismas de siempre y que seamos nosotras las que nos estamos transformando en señoras que compran en tiendas de jovenzuelas. Qué horror, te imaginas?

8. Lo cual me recuerda, que en determinadas store no cambian a las dependientas desde que hice el BUP ( y el que no sepa lo que es, que lo mire en la güikipedia)... con lo cual, las dependientas de las tiendas juveniles tienen pinta de señora casada con señor mayor que vive en la moraleja (la del cuento, más bien), con su colágeno en los labios y su hialurónico en los pómulos (que todas te miran y hablan igual).

9. Si son rebajas (de lo que les queda), ¿por qué te dicen que todas las semanas traen género? ¿Qué traen, lo que no quieren en otras tiendas? ¿Estamos comprando las sobras de las rebajas de otra gente?

10. A pesar de todo ello, siempre hay colas. Mi teoría: trabajan más lento o con una sola cajera para que siempre haya gente esperando y dar la impresión de que venden un montón y de que las doñas y sus hijas morirían hasta de pie por comprar allí.

Besis con un 15% de descuento.
Geisha.
M ya sabe encender y apagar la tele, poner la lavadora (a la cual le ha descubierto otro uso: lavavajillas), hacer llamadas telefónicas internacionales y tiene la extraordinaria capacidad de bloquear/desbloquear y encontrar nuevas ventanas y aplicaciones en casi cualquier elemento electrónico que alcanza.

M es un máquina en el arte de subir y bajarse del sillón, de abrir y cerrar cosas, cerrar puertas y de encontrar cosas que no sabías ni que existían... claro que también es un hacha en hacer desaparecer cosas que hasta hace un segundo tenías a la vista. Ah y de meterse en sitios en el que parecía imposible que cupiera él o cualquier parte de su cuerpo.

M sabe hacer pedorretas, pero donde mejor le salen (y no sé cómo tomarme esto) es en cualquier parte de mi cuerpo: barriga, muslo, brazo, espalda...

A M le gusta chupetear toallitas, comerse la comida del perro, lavarse las piernitas y decir "Ooohhh" cuando hay algo que le gusta y "oye" cuando hay algo que le sorprende o cuando hace algo que no debe hacer. También le gustan los abrazos y los besos, la comida de los mayores, acabar las canciones y pedir un "bis" una y otra vez.

Sí. M es un Mago, un contorsionista, un saltimbanqui, un cómico, un payasete y un lindo loco que me está enseñando el mundo con sólo 15 meses... y lo que me queda!

Besis de turista encantada.
Geisha.
28 de Diciembre: Preparación del listado anual de ventas. Entradas, salidas por venta, salidas por devolución, nombres de los proovedores y de los compradores. Movimientos y más movimientos. Folios completos de información. Cotejo de datos en papel, datos informáticos, albaranes, peticiones.
 Se acuerda no hacer más pedido hasta el 1 de Enero para conservar el listado tal cual está, terminado.

29 de Diciembre: alguien ha hecho un pedido para reponer almacén. GGGGRRRR. Hay que modificar el listado nuevamente. Además siguen viniendo compradores. A ver si escapamos modificando sólo las columnas de entradas y salidas. El stock inicial sigue siendo el mismo...

31 de Diciembre: dos días intensos de entrada y salida de mercadeo. Cada vez que hay que modificar el listado es como volver a tener que hacer el trabajo nuevamente. Se revisa todo una y otra vez por si acaso.

1 de Enero: por fin. Listado terminado. Última revisión. Stock inicial, entradas, salidas, devoluciones, stock final. 

7 de Enero: Revisión final, papel, informática, albaranes, órdenes, informe completado y listo para entregar. (espero. Ya sólo veo líneas y líneas de información, he perdido la capacidad de discernir si hay algún fallo...)

7 de Enero, mediodía: listado mal. Hay que revisar todo otra vez. El ordenador ha considerado un préstamo como una venta y los stock están mal... Espero que sea un error aislado. Confío en que todo lo demás está bien.

19 de Enero: el programa da error, cambia unos datos de clientes por otros, pero conservando la misma numeración. Llamar al departamento de informática.

20 de Enero: informática no devuelve las llamadas, vamos a empezar a cotejar datos de todo por si acaso.
Listado de ventas anual, ¿por qué hay un -1?
Se revisa ese producto en concreto. Última venta: 15.11.13. No aparece esta venta en el programa. Tampoco aparece en el registro de las ventas. Sólo está en papel. Será una confusión de producto... Empezamos a mirar los demás productos con nombre parecido... parece que están correctos... espera... octubre de 2013... faltan datos, alguien se ha dedicado a borrar datos de proveedores, de clientes, de número de registro... se han renumerado todos los productos del listado... siento un hormigueo, un mariposeo en el estómago... llevo días así, desde que empezó este jaleo... no me lo puedo creer...
Revisamos uno por uno, intentamos arreglar donde cuadra, encontramos una venta falsa y un arreglo manual, dejamos constancia, pero ese stock negativo sigue mirándonos con su luz roja intermitente. Esto es grave. Podríamos ir a la cárcel. Y yo ni siquiera estaba aquí cuando sucedió... pero sí ahora que intentamos arreglarlo.
Dejamos una nota para llamar a los informáticos al día siguiente. La venta sigue sin aparecer. El registro en papel sigue ahí. Los renumerados han sido anotados nuevamente con el número de registro actualizado... Si esto es 2013, esperemos que no haya afectado al registro de 2014... Esperemos. 

21 de Enero: Acabo de recibir una llamada en casa. Más "comidilla" en el estómago. Registro 2013 es en realidad de 2014. Lapsus ortográfico de la mano que lo escribió. Lapsus visual de los ojos que lo revisaron. Stock inicial: mal. Ventas: mal. Stock final: sorprendentemente bien. Pero el listado final de ventas es incorrecto. Habría que modificarlo... pero ya ha sido enviado. En principio disponemos de 10 días hasta que acabe el mes para solucionar este enjambre enmarañado de filas, columnas y números. Confiemos en que los informáticos nos echen una mano (y que no sea al cuello).
Saldo del día: un jefe muy cabreado, dos almas muy arrepentidas de meterse en camisa de once varas, unas hojas de apuntes manidas que nos miran con sorna... Hay que revisar esto otra vez. Uno por uno. Línea por línea. Columna por columna.
El problema ya no es que al final lo solucionemos (que lo solucionaremos). No volverán a confiar... 
Por mucho que hagamos o hayamos hecho, la mella del error quedará, y la suspicacia del trabajo mal hecho prevalecerá... Por mucho que salgamos horas tarde, nos llevemos cosas a casa, hagamos del tiempo un duplicado para hacer el triple de cosas y resolver el cuádruple de problemas... ¡cómo envidio a los gandules, que no se meten en líos y no se equivocan nunca!

Besis corporativos.
Geisha
Hola!
Pues aquí estamos otra vez ¡y con portátil nuevo! (esto es un hito histórico en la historia de la piña... cosas aprendidas: no beber líquidos pegajosos cerca de teclados susceptibles).
La verdad que los reyes de churri se han portado, aunque él no haya desempaquetado aún su gopro (que yo creo que no tiene muy claro lo que es. Dicho sea de paso, la de las tecnologías soy yo... y bebé M, que ya apunta maneras; no hay sino que verlo intentando agrandar los dibujos del libro de cuentos o la fotografía del marco de toda la vida...)
 De resto, se nos va el tiempo entre lavadoras y secadoras, que ni que tuviéramos una tintorería, en sacar un poco al pobre bola de pelos y en intentar que no parezca que en la casa vive una familia de demonios de tasmania o de aspiradoras redondas locas.

Y ahora preparándonos para las rebajas... para las de M, que a mí parece que no me da tiempo de ponerme la ropa que tengo, o que siempre voy con la misma, no sé. Aparte de que comprarle sus conjuntos molones es más divertido que pelearme con las tallas de las distintas tiendas... bueno, con las tallas, las doñas, las colas... qué pereza. Si no fuera por qué, me lo compraba todo en internet, como los americanos. El porqué en realidad es que no me traen las cosas a casa y hacer la cola en la oficina de correos también me da pereza.

Pues eso, que entre pereza y pereza, me echo una serie, un chocolate, una manta por encima y escribo un poquito el blog, más que nada para que sepáis que no me olvido de vosotros... y para no ver las noticias, que son muy feas.

Besis invernales (que vuelvan ya el sol y el calor).
Geisha.