Sí, esto de tener porta nuevo se nota... ¡cómo echaba de menos escribir así, del tirón!

Bueno, como estamos en época de pandemia de "sales", aquí va mi top ten con descuento:

1. Por qué lo llaman "rebajas" cuando quieren decir "saldos". Y es que se nota que baja la calidad del producto, que lo ponen más feo, o que ni se molestan en plancharlo... es que así no hay quien compre ni por los ojos!

2. Lo de nueva temporada siempre es más chulo. Será también por que ya estamos hartos de los grises y las lanas, y porque la iluminación es más bonita y da como más ilusión...

3. La pobre dobladora de ropa te da pena... pero después de doblar la tercera camisa, tú también la pones en el montón que sea y te vas...

4. Que alguien más se sume a la teoría de que aprovechan para sacar todo lo viejo que tienen por esos almacenes...¡mira que hay cosas feas! Me niego a creer que esas horteradas nos parecían de los más in cuando estaban de temporada.

5. La predisposición a gastar es inversamente proporcional a la cantidad de género encontrado (y viceversa... no hay como estar a dos velas para ver todo lo bueno, bonito y requetecaro).

6. Todas las dependientas de todas las tiendas tienen "el mismo, en otro color, y les ha salido buenísimo, y les encanta, y a tí también te va a encantar y blablablá".

7. Cada vez hay más señoras que compran en las tiendas de jovenzuelas. Vale que se hayan quedado con el "promoda", con el "encuentrolamoda" y con parte del "sari"... pero el "hacheyeme" is mine, el "mengo" is mine too y las tiendas de kinkis también son mine, porque a veces encuentras cosas chulas. Me niego a creer que en realidad seamos las mismas de siempre y que seamos nosotras las que nos estamos transformando en señoras que compran en tiendas de jovenzuelas. Qué horror, te imaginas?

8. Lo cual me recuerda, que en determinadas store no cambian a las dependientas desde que hice el BUP ( y el que no sepa lo que es, que lo mire en la güikipedia)... con lo cual, las dependientas de las tiendas juveniles tienen pinta de señora casada con señor mayor que vive en la moraleja (la del cuento, más bien), con su colágeno en los labios y su hialurónico en los pómulos (que todas te miran y hablan igual).

9. Si son rebajas (de lo que les queda), ¿por qué te dicen que todas las semanas traen género? ¿Qué traen, lo que no quieren en otras tiendas? ¿Estamos comprando las sobras de las rebajas de otra gente?

10. A pesar de todo ello, siempre hay colas. Mi teoría: trabajan más lento o con una sola cajera para que siempre haya gente esperando y dar la impresión de que venden un montón y de que las doñas y sus hijas morirían hasta de pie por comprar allí.

Besis con un 15% de descuento.
Geisha.
M ya sabe encender y apagar la tele, poner la lavadora (a la cual le ha descubierto otro uso: lavavajillas), hacer llamadas telefónicas internacionales y tiene la extraordinaria capacidad de bloquear/desbloquear y encontrar nuevas ventanas y aplicaciones en casi cualquier elemento electrónico que alcanza.

M es un máquina en el arte de subir y bajarse del sillón, de abrir y cerrar cosas, cerrar puertas y de encontrar cosas que no sabías ni que existían... claro que también es un hacha en hacer desaparecer cosas que hasta hace un segundo tenías a la vista. Ah y de meterse en sitios en el que parecía imposible que cupiera él o cualquier parte de su cuerpo.

M sabe hacer pedorretas, pero donde mejor le salen (y no sé cómo tomarme esto) es en cualquier parte de mi cuerpo: barriga, muslo, brazo, espalda...

A M le gusta chupetear toallitas, comerse la comida del perro, lavarse las piernitas y decir "Ooohhh" cuando hay algo que le gusta y "oye" cuando hay algo que le sorprende o cuando hace algo que no debe hacer. También le gustan los abrazos y los besos, la comida de los mayores, acabar las canciones y pedir un "bis" una y otra vez.

Sí. M es un Mago, un contorsionista, un saltimbanqui, un cómico, un payasete y un lindo loco que me está enseñando el mundo con sólo 15 meses... y lo que me queda!

Besis de turista encantada.
Geisha.
28 de Diciembre: Preparación del listado anual de ventas. Entradas, salidas por venta, salidas por devolución, nombres de los proovedores y de los compradores. Movimientos y más movimientos. Folios completos de información. Cotejo de datos en papel, datos informáticos, albaranes, peticiones.
 Se acuerda no hacer más pedido hasta el 1 de Enero para conservar el listado tal cual está, terminado.

29 de Diciembre: alguien ha hecho un pedido para reponer almacén. GGGGRRRR. Hay que modificar el listado nuevamente. Además siguen viniendo compradores. A ver si escapamos modificando sólo las columnas de entradas y salidas. El stock inicial sigue siendo el mismo...

31 de Diciembre: dos días intensos de entrada y salida de mercadeo. Cada vez que hay que modificar el listado es como volver a tener que hacer el trabajo nuevamente. Se revisa todo una y otra vez por si acaso.

1 de Enero: por fin. Listado terminado. Última revisión. Stock inicial, entradas, salidas, devoluciones, stock final. 

7 de Enero: Revisión final, papel, informática, albaranes, órdenes, informe completado y listo para entregar. (espero. Ya sólo veo líneas y líneas de información, he perdido la capacidad de discernir si hay algún fallo...)

7 de Enero, mediodía: listado mal. Hay que revisar todo otra vez. El ordenador ha considerado un préstamo como una venta y los stock están mal... Espero que sea un error aislado. Confío en que todo lo demás está bien.

19 de Enero: el programa da error, cambia unos datos de clientes por otros, pero conservando la misma numeración. Llamar al departamento de informática.

20 de Enero: informática no devuelve las llamadas, vamos a empezar a cotejar datos de todo por si acaso.
Listado de ventas anual, ¿por qué hay un -1?
Se revisa ese producto en concreto. Última venta: 15.11.13. No aparece esta venta en el programa. Tampoco aparece en el registro de las ventas. Sólo está en papel. Será una confusión de producto... Empezamos a mirar los demás productos con nombre parecido... parece que están correctos... espera... octubre de 2013... faltan datos, alguien se ha dedicado a borrar datos de proveedores, de clientes, de número de registro... se han renumerado todos los productos del listado... siento un hormigueo, un mariposeo en el estómago... llevo días así, desde que empezó este jaleo... no me lo puedo creer...
Revisamos uno por uno, intentamos arreglar donde cuadra, encontramos una venta falsa y un arreglo manual, dejamos constancia, pero ese stock negativo sigue mirándonos con su luz roja intermitente. Esto es grave. Podríamos ir a la cárcel. Y yo ni siquiera estaba aquí cuando sucedió... pero sí ahora que intentamos arreglarlo.
Dejamos una nota para llamar a los informáticos al día siguiente. La venta sigue sin aparecer. El registro en papel sigue ahí. Los renumerados han sido anotados nuevamente con el número de registro actualizado... Si esto es 2013, esperemos que no haya afectado al registro de 2014... Esperemos. 

21 de Enero: Acabo de recibir una llamada en casa. Más "comidilla" en el estómago. Registro 2013 es en realidad de 2014. Lapsus ortográfico de la mano que lo escribió. Lapsus visual de los ojos que lo revisaron. Stock inicial: mal. Ventas: mal. Stock final: sorprendentemente bien. Pero el listado final de ventas es incorrecto. Habría que modificarlo... pero ya ha sido enviado. En principio disponemos de 10 días hasta que acabe el mes para solucionar este enjambre enmarañado de filas, columnas y números. Confiemos en que los informáticos nos echen una mano (y que no sea al cuello).
Saldo del día: un jefe muy cabreado, dos almas muy arrepentidas de meterse en camisa de once varas, unas hojas de apuntes manidas que nos miran con sorna... Hay que revisar esto otra vez. Uno por uno. Línea por línea. Columna por columna.
El problema ya no es que al final lo solucionemos (que lo solucionaremos). No volverán a confiar... 
Por mucho que hagamos o hayamos hecho, la mella del error quedará, y la suspicacia del trabajo mal hecho prevalecerá... Por mucho que salgamos horas tarde, nos llevemos cosas a casa, hagamos del tiempo un duplicado para hacer el triple de cosas y resolver el cuádruple de problemas... ¡cómo envidio a los gandules, que no se meten en líos y no se equivocan nunca!

Besis corporativos.
Geisha
Hola!
Pues aquí estamos otra vez ¡y con portátil nuevo! (esto es un hito histórico en la historia de la piña... cosas aprendidas: no beber líquidos pegajosos cerca de teclados susceptibles).
La verdad que los reyes de churri se han portado, aunque él no haya desempaquetado aún su gopro (que yo creo que no tiene muy claro lo que es. Dicho sea de paso, la de las tecnologías soy yo... y bebé M, que ya apunta maneras; no hay sino que verlo intentando agrandar los dibujos del libro de cuentos o la fotografía del marco de toda la vida...)
 De resto, se nos va el tiempo entre lavadoras y secadoras, que ni que tuviéramos una tintorería, en sacar un poco al pobre bola de pelos y en intentar que no parezca que en la casa vive una familia de demonios de tasmania o de aspiradoras redondas locas.

Y ahora preparándonos para las rebajas... para las de M, que a mí parece que no me da tiempo de ponerme la ropa que tengo, o que siempre voy con la misma, no sé. Aparte de que comprarle sus conjuntos molones es más divertido que pelearme con las tallas de las distintas tiendas... bueno, con las tallas, las doñas, las colas... qué pereza. Si no fuera por qué, me lo compraba todo en internet, como los americanos. El porqué en realidad es que no me traen las cosas a casa y hacer la cola en la oficina de correos también me da pereza.

Pues eso, que entre pereza y pereza, me echo una serie, un chocolate, una manta por encima y escribo un poquito el blog, más que nada para que sepáis que no me olvido de vosotros... y para no ver las noticias, que son muy feas.

Besis invernales (que vuelvan ya el sol y el calor).
Geisha.