Es lo que tiene el año...que se acaba. Y conforme se aproxima el fin, se acumulan las cosas que uno tiene que hacer: informes, resultados, cenas de empresa, apretones de manos, toques de espalda...
Y en esas andamos desde hace un mes...culminando con esta semana infernal de confraternización y sonrisa perpetua.

Y es que de tanta jornada laboro-festiva he sacado algunas conclusiones:
1. Los que iban a convocatorias "orales" en la carrera, siguen siendo unos "oradores" años después...(y por ende me siguen cayendo como el piiiiiii). Los denominaremos "si es más tonto, no nace"


2. La gente que te caía bien, aunque haya pasado mucho tiempo desde la última vez que los viste, te seguirán cayendo bien (aunque no sean de los más populares, o fashion, o megasuperguays). Estos son los "atemporales".


3. No necesariamente si alguien te caía mal, te tienes que acordar de ello. Lo que lleva a la siguiente situación: "Hola! - con alegría - 2 besos. Qué tal?" y es más o menos en ese momento cuando te acuerdas de que tú a este ni lo saludabas ni les decías por ahí te pudras. Categoría: "Ups", pero que nos sirve para ejemplarizar el mamoneo-peloteo-chupeteo que nos traemos todos en este tipo de reuniones...le llaman diplomacia, pero tiene otro nombre un pelín más vulgar que no voy a comentar...lnfanfanfjanflkahfahnfnafkja



4. Si hay comida...estamos todos vendidos, porque "entre pinchito y pinchito, todos somos amiguitos".

En fin, que no te puedes llevar mal con nadie, que siempre están a la vuelta de la esquina...
La culpa la tienen los 6 grados de separación esos que hacen que al final todo el mundo se conozca.


Besis exhaustos de canapés, aplausos y credenciales.
Geisha.

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