Normalmente no viajo en transporte público, básicamente por vaga. Me da pereza esperar para coger el tranvía, el bus, el taxi... Prefiero subirme al mini, quemar rueda en la arrancada y dejarlo tirado en cualquier carretera a la que quiera ir.
A veces me da pereza buscar aparcamiento o ir caminando al lugar de destino, así que me voy de excursión en el tranvía, mezclada con pensionistas y estudiantes, mixturada entre olores y colores, y oído y ojo avizor, con el radar de cotilla completamente activado.
En mi última incursión en el metropolitano, I overheard una frase que me paró el marcapasos por un momento: "¡No me vuelvas a llamar, olvídate de que tienes madre y déjame vivir!"
Básicamente la señora (treintaytantos-cuarentaypocos) le estaba absolutely yelling que la dejara tranquila, que no le iba a mandar más dinero (por lo visto, "by the seen", el vástago estaba constantly asking for money para problemas varios -ninguno con buena pinta- y ahora le estaba reclamando que le informara de la cantidad y hora estimada de llegada del giro en cuestión, con destino a algún lugar en el hemisferio sur al otro lado del charco). So, she was telling him to fuck off, to forget he once had a mother and warning him that if he ever contacted her again he would regret it. O lo que es lo mismo, que como me vuelvas a llamar, a tu padre se lo digo y te vas a cagar!. 
En fin, "cómo está el patio", "esto en mis tiempos, no pasaba", "esta juventud está perdida" y "orujo, orujo, por el ... te la estrujo". Bueno, creo que esto último no pegaba con el tema, pero "de perdidos al río" y "ya que estamos en el burro, arre burro" y... tengo que dejar la cafeína que me está sentando fatal.
Besis.
Geish@.

Comments (1)

On jueves, mayo 20, 2010 , Anónimo dijo...

jaja q bueno sonia! hace tiempo q no leia nada en tu blog!! voy a aprovexar y me pongo al dia!! besitos xxx