Qué se hace con los secretos que no se pueden contar?

En quién confiar, a dónde mirar, a dónde ir...

Nunca la soledad había sido una carga, ...más bien una opción, un lujo al que se podía optar, una utopía para unos, una quimera para otros...

Pero a veces la soledad es un agujero en el estómago de alguien que está en una habitación llena de gente, sentad@ a la mesa de un anfitrión que no sabe, que no ve, que no siente olores, colores, sabores...

Y cómo elegir al confidente? Alguien conocido, que sepa las circunstancias...pero que en un futuro podrá echar mano de esa información privilegiada?
Un anónimo que se cruza en tu vida y al que no volverás a ver, pero que desconoce los entresijos de los porqués y porquenós?


Dicen que uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice...quién es entonces aquél que lo escribe...señor o escriba?


geishamentirasamedias@gmail.com

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