Otro fin de semana que pasa, y otras mil o 2mil neuronas que he perdido; no sólo debido al alcohol, el tabaco o psicotropos varios, sino a convivir durante horas en un reducido espacio de techos relativamente altos, con hordas de eurocompradores compulsivos y sus vástagos (qué lindos los niños; están para... matarlos).
Esto de que los centros comerciales se hayan convertido en parques temáticos de viernes a domingo no es reciente, y aunque restregarse con gente sudorosa, en grupo y a voz en grito parezca tener un deje de orgía, a la hora de la verdad me siento más como en un cocido madrileño: mucho calor y mucha grasa.

Pero lo malo no acaba cuando por fín sales con tu carro ruedi-cojo, con tendencia a la derecha, llegas a tu coche (apremiado por el insulso padre de familia numerosa que quiere ocupar tu sitio), haces las colas (la de salida del súper, la de la rotonda, la que provoca el tranvía, ...) sino que una nueva y peor fase comienza cuando llegas a tu casa y:
a) se te ha olvidado comprar algo ó b) se te ha olvidado algo que sí has comprado, y/o
c) se te ha ocurrido la maravillosa idea de comprar un mueblito para el salón.
Y éste, queridos amigos/as, es el peor error que podemos cometer en un fin de semana, porque, a ver, con sinceridad, ¿alguien entiende las instrucciones? Yo normalmente las intuyo, aunque siempre me sobran/faltan piezas o acabo montando algo muy artístico pero con poca estabilidad.
¿Y esos nombres? ¿Acaso hay un departamento de nombres de tuercas? Porque vale que mi coche tenga nombre, pero no le voy poniendo nombre a los coches de todo el mundo (a algunas personas sí, fíjate tú por dónde...)
Pero esta es la última vez que me pillan, pongo a la jelo-kiki por testigo!
En fin, para qué me engaño si al final volveré a comprar en estas tiendas de "hágaselo usted todo que ya le cobramos nosotros", porque "Yo no soy tonto", no, soy gilipollas.

Comments (1)

On jueves, febrero 11, 2010 , la francesa dijo...

esto es como el comprador de nivel 50 de SCROGSIN, me siento identificada con los dos...que vida de consumismo.