Llueve, ... a momentos son chispitas, pero de repente son tormentas...
Llueve en los cristales de los autobuses, en los cristales de la estación, llueve en la cara de la otra mientras está fuera del edificio, a la intemperie del viento y el agua, sólo para poder decir que es lluvia lo que moja su cara y no las lágrimas...

En ese momento, llega su bus...
- un día de perros para esperar fuera de la parada
- lo sé, pero necesitaba salir de esa humareda de fumadores desesperados prófugos de la ley antitabaco
- anda sube...llevarás billete, verdad? No puedo recogerte a menos que ya hayas pagado la tarifa, independientemente del día que haga...
Ella sonríe su sonrisa triste torcida y le muestra los trocitos de papel mojado...cuando leyó la letra pequeña decía imprescindible presentar billete...tarifa correcta...fecha correcta...blablabla, nada de conservarlo en perfecto estado...así que en el tiempo de amarga, húmeda y angustiosa espera se había dedicado, como conocedora superficial de las leyes que era, a romperlo trocito a trocito, obteniendo con cada fractura su pequeña dosis de endorfinas, sabedora de su transgresión de la ley...aunque fuera la ley de una estación de autobuses de un sitio cualquiera...su coartada, cómo no, sería la lluvia.

Así que su "gracias" del día (el programa decía que debía dar gracias, al menos una vez al día, al universo)...su "gracias" iba para la lluvia limpiadora de gente de las calles, la lluvia arrastradora de tierra y basura, la lluvia encubridora de lágrimas y pequeños delitos...

- pero...y esto qué es?
- el tiket...es queee...está lloviendo y...
- venga, sube...'sús, hoy parece que todo el mundo estuviera agitando el billete como una banderola, todos rotos oiga!

Su sonrisa torcida triste desapareció...todo el mundo? Cuántos más como ella había?

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