He de reconocer que en mi caso es algo bastante...plausible. 
Tengo las 1000 y 1 anécdotas de la conducción temeraria...pero la culpa no la tengo yo, sino mi padre.
Sí, sí, porque cuando era pequeña casi nos caemos de lo alto de un muelle, porque se le olvidó poner el freno de mano, y en plena contemplación del horizonte...muy bonito, muy bonito...el coche siguió rodando rumbo al mar ¡como Willy! hasta que unos taxistas contemplativos nos pillaron por detrás, en el buen sentido de la palabra, y sujetando el capó, lograron mantener la mitad trasera (en la que me encontraba yo) del coche sobre las ruedas correspondientes, mientras que la mitad delantera (con mis papis dentro) pendía sobre el mar. 
O aquella vez en la que se le fue el volante en una curva y casi vemos a las vacas que había al fondo de la colina/barranco, de cerca. Menos mal que en este caso sólo fue una rueda la que quedó fuera de la carretera y resultó más fácil retornar a la vía.
También está...

Bueno, no te aburro con las anécdotas de papi-samurai, que le daba un pelín al sake con tónica, y te cuento las mías...

Sólo tengo 1 multa por exceso de velocidad, aunque normalmente voy por encima del límite. 
Tampoco me han multado aún por aparcar mal, aunque una vez se me llevó el coche la grúa...y eso que estaba bien aparcado!!! Muy fuerte. El chico de la grúa me reconoció que intentó disuadir al policía de turno de que mi coche no estaba en la raya amarilla, pero aquel pesado le insistió...y claro, la multa no la pagué, lo que faltaba!!! Eso sí, aún estoy esperando que el Ayuntamiento en cuestión me devuelva el dinero que tuve que pagar por la grúa. Mejor me olvido, no?

En otra ocasión, me encontré la rueda trasera "pinchada". Al final sólo estaba deshinchada...el kinki de turno me había hecho la gracia porque no le había querido "pagar el parking"...GGGRRRR

Lo normal es que vaya a toda pastilla a todos sitios...he intentado varios métodos para reducir mi estrés vial, como poner música relajante (me estresa), llevar infusiones e irlas bebiendo (se me enfrían y no me las bebo), fijarme bien por donde conduzco, intentando recordar los detalles (no sirve)...pero al final lo que más me gusta es ir a toda mecha, adelantando por la izquierda (o "rebasando" por la derecha, que hay gente que no va por su carril ni aunque les paguen) y gritando improperios a los demás conductores...ejem, ejem.

Pero lo malo que tienen la hipervelocidad y la hiperprisa es que a veces...pasan cosas. Como el otro día, que salí del trabajo como alma que lleva el demoño, saludo al vecino de turno (cojito, con muletas, un parche en un ojo y gafas), me subo al coche, arranco-mepongocinturón-bajoventanillas-quitofrenodemano-acelero todo en un sólo movimiento. Salgo marcha atrás y, como si tuviera el ángel de la guarda estresado sobre el hombro derecho, freno en seco al tiempo que miro por el retrovisor. ¡EL COJO!
Casi me lo como! 
Menos mal que el pobre hombre tiene más reflejos que yo (o ya está acostumbrado) y se paró justo a tiempo para que la kamikaze de turno (uséase, yo) no lo atropellara...ejem.
Si al final la que parece que lleva un parche en el ojo it's me!


En fin, 
Besis de conductora destructora. 
Geisha.

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