Es lo más fácil, común y recurrente del mundo mundial.
      Yo me levanto todas las mañanas mintiéndome a mi mism@ cuando me subo a la báscula en p.picada, expulso todo el aire y durante medio milisegundo rezo para que la maldita susodicha marque lo que yo quiero y no lo que a ella le da la gana. ¡Malditos programadores de básculas! ¡Seguro que son hombres heterosexuales de entre 20-30 años!
      La 2ª mentira del día es, of course, que si desayuno fuerte lo quemaré durante el día. Con la variante de que si no desayuno, a mediodía podré comer lo que quiera (obviemos el hecho de que me voy a pegar la "jartá" a media-mañana, medio-día y media-tarde). Ejem.
      Pero aparte de las típicas mentiras domésticas, están las mentiras que, cuando te das cuenta de ellas, te duelen. Entonces tienes 2 opciones, seguirte mintiendo o quitarte la mentira de encima como si de una mascarilla del Mercadona se tratara (normalmente con mucha agua y mucho esfuerzo).
     Si eliges la primera opción, asegúrate de que no te vuelves a pillar. Autoconvéncete y búscate una lista de esas de cosas buenas y malas y engorda (qué manía, hala el subconsciente!) la de las buenas.
      Si eliges la segunda, entonces eres un@ valiente. ¡Felicidades! ¡Bienvenido a unos cuantos días de miseria! (porque estarás bastante j... una cantidad indeterminada de tiempo). La buena noticia es que el tiempo pasa y, como dirían las madres, si duele es que cura.

Comments (3)

On martes, enero 12, 2010 , Schrogsin dijo...

Yo soy de los que se siguen mintiendo :(

 
On miércoles, enero 13, 2010 , la francesa dijo...

yo creo que también...

 
On lunes, junio 28, 2010 , Calipso dijo...

La intención está ahí, y siempre es buena... pero la mentira es mucho más deseable, como (casi) todo lo malo de esta vida.